En Japón


La primera dama de Estados Unidos, se fué para Japón a una gran fiesta,
llevando demasiados escoltas para su seguridad. Al estar en la fiesta, un
senador japones la sacó a bailar y como éste ya estaba traguiadito, comenzó
a apretar mucho a la primera dama y ella solo pudo gritar:
-¡Escolta! ¡escolta!
Y dice el japones:
-¡Shi ¡es colta, pelo...muy shablosha!

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