Apetito


Se cuenta de doña María Dolores en Yarumal, que una vez llegaron a su casa unas amigas a hacerle visita y entre charla y charla le preguntaron:
─Ve, Lola: ¿A vos no te da pensión dejar a Manuel que charle con esas muchachas en el parque? ¿No te da pensión que de pronto se le abra el apetito po'alla?
─¡Queliase que se le abra el apetito en la calle, con tal de que venga a comer a la casa!

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