—Qué vida, hip, tan arrastrada la mía, hip. Así pa qué vive uno, hip… ¡quisiera, hip, que se abriera la tierra, hip, y me tragara!”.
En esas se fue por una alcantarilla sin tapa, y –cuando iba hacia el fondo– alzó las manos gritando: -“¡Mentiiiras, mentiiiras…! ¡yo era charlando”.