Malicioso


En la alcoba, el anciano susurra al oído de su esposa:
─Mijita, mi amorcito, ¡estoy sin calzoncillos!…
─¡Ay, duérmete tranquilo!... ¡mañana te lavo unos!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.