Había una manera muy tierna de expresar nuestros sentimientos, sobre todo para los que éramos muy tímidos. El robarnos un verso de un poema era tal vez una cursilería; pero de la imaginación de una artista de Nueva Zelanda, Kim Grove, nos vino –en 1960 y como caída del cielo– una solución: aquella parejita desnuda que conocemos como Amor es… (Love is…)

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