¡Ay..., "Majitus"!

Siempre he querido tener un auténtico par de botas texanas, así que cuando vi un par en la tienda las compré y me las puse para ir a casa.
Taconiando orgullosamente entré a la cocina y le dije a mi mujer:
─¿Ves algo diferente en mí?
Ella me miró de arriba a abajo y dijo:
─¡No..., absolutamente nada!
Muy frustado, corrí al baño, me quité toda mi ropa -hasta mis calzoncillos de cabritas-, volví a la cocina completamente desnudo y con las botas puestas, nuevamente le pregunté a mi mujer con voz un poco más alta:
─¿Notas algo diferente ahora?
Ella levantó la mirada y dijo con la mayor indiferencia:
─Mira "Majitus", belleza: ¿cuál es la diferencia? ¡Está colgado hacia abajo hoy, estaba colgado así ayer y estará colgado así mañana!
Furioso le grité:
─Y..., ¿sabes por qué está colgado hacia abajo?
─No..., no tengo idea. -Respondió ella-.
─¡Está colgado..., porque esta mirándo mis botas nuevas!
Sin levantar la vista, ella respondió:
─¡Deberías haber comprado un sombrero, "Majitus", un sombrero!

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